Con la llegada de los libros electrónicos solamente se repiten los patrones

En la historia siempre ha habido una resistencia y rechazo a los grandes cambios. Cambios en la manera que vivimos y en el comportamiento de las personas. Los esfuerzos por mantener un paradigma vivo siempre son altos. Hoy con la llegada del #TsunamiDigital y la irrupción de los libros electrónicos solamente se repiten los patrones. Los ebooks llegaron a romper las reglas establecidas. He tratado de imaginar una época en que se leía en papiros. Esos rollos de fibra vegetal que se usaban para guardar conocimiento. La cara que tiene que haber puesto el fabricante de papiros cuando vio pasar el primer libro de papel. Tenía clientes fieles y una producción estable durante décadas, lo debe haber mirado con desprecio, como una moda pasajera sin fundamentos. O tiempo después cuando se dejaron de producir papiros y solo había libros de papel, imagino la frustración de las personas acostumbradas a leer hacia abajo, desenrollando el pergamino. Se tuvieron que enfrentar a libros de papel y dar vuelta la página. “¡¡Dar vuelta la página!!, qué incomodidad!! No hay nada como desenrollar mi papiro”, deben haber dicho. Luego, la revolución tecnológica que representó la imprenta trajo cosas buenas para unos y malas para otros, dependiendo del lado en que cada cual se encontraba. Una de las malas es que dejó sin trabajo a los escribas, que con su mano completaban las hojas de los libros palabra por palabra. Con la imprenta y su salto en la velocidad de producción para la época, el uso de las palabras abreviadas dejó de ser necesario. En el tiempo que una mano terminaba un libro, la imprenta entregaba cientos. Unos perdieron el poder que les daba la retención del conocimiento y otros ganaron en acceso a éste. Dejando atrás una época en que la sabiduría estaba en pocas manos, muchas veces en los monasterios, los libros, como nunca antes, llegaron a miles de personas. El conocimiento guardado en ellos dio un salto muy grande en cuanto a su difusión. Imaginen lo caro que pudo haber sido un libro hecho a mano, un lujo hasta el día de hoy. Los libros salieron de los monasterios y de las manos de los ricos para llegar a la calle. Más personas se educaron y con el tiempo surgieron más revoluciones y nuevas religiones. Hoy, con este cambio tecnológico, el salto en acceso, en que los libros llegan a las personas, es muchísimo más grande, es sin límites. Esta vez más que salir a la calle están llegando a todas partes, no importando dónde te encuentres mientras tengas una conexión, aunque sea por unos minutos, para descargarlos y luego leerlos desconectado. Esta vez sí que dejaron de ser de las personas con dinero. Esas excusas para no leer que dicen que los libros son caros son quejas del siglo pasado, de un paradigma ya quebrado. La baja de precio desde un libro de papel a uno digital es alucinante, y si realmente no tienes dinero, siempre está el camino de la descarga ilegal. Las posibilidades para leer están más abiertas que nunca. Desde el lado de la generación del conocimiento también. Ser publicado y difundir tus pensamientos hoy es mucho más sencillo. En La estructura de las revoluciones científicas, Thomas Kuhn habla de que la ciencia normal, inserta en un paradigma, sólo puede reconocer anomalías y ver crisis, y que todo termina cuando las personas conversan “con frecuencia de las vendas que se les caen de los ojos y de la iluminación repentina que inunda un enigma previamente oscuro”. Crisis como: editoriales que no pueden publicar títulos por falta de recursos para la impresión; transnacionales españolas vendiendo su editorial (menos lo infantil) buscando hacer caja y enfocarse en negocios más rentables; problemas de circulación de libros dentro del país y cualquier parte que no sean las tres comunas más ricas de la capital; y anomalías como: una apoderada de un colegio de Isla de Pascua que con la matrícula le pasan en un pendrive todos los libros que su hijo debe leer en el año y ya no tiene que traerlos desde el continente con los costos que eso implicaba; grandes lectores de libros que una vez que conocen un eReader no vuelven atrás por la comodidad y cantidad de libros que llevan a todas partes; personas mayores que agrandan exageradamente la letra de los ebooks y vuelven después de años a la lectura. Con la llegada de las primeras olas del #TsunamiDigital estamos en un momento de convivencia de dos mundos, el papel y el digital. Estas olas están desordenando la industria del libro y otras más. Un nuevo paradigma está tomando su lugar: los ebooks llegaron a romper lo establecido y las nuevas reglas todavía están por escribirse.

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Tsunami Digital, avanza lento pero imparable

Se ha hablado mucho a comienzos del 2014 de la baja participación que tienen los libros electrónicos en el ingreso de las editoriales tradicionales al cierre del año 2013, de la responsabilidad de los editores por no tener todo su catálogo disponible en digital, de que no quieren invertir en el formato EPUB, de lo poco atractivo que resulta para ellos, de la piratería y de descargas gratuitas, de premios y concursos pensados solamente para libros de papel, de la larga vida al libro impreso y de una “amenaza” que traía el ebook al orden establecido que se desvaneció. Entre más noticias leo sobre esto más siento que se mira sólo un lado de la moneda: el de los ingresos. Como dijo Eduardo Arriagada (@earriagada) en su nuevo libro, nos enfrentamos a un tsunami digital que golpea a todas las industrias del contenido. Una ola que avanza lento, es gigante y va a pasar sobre todo lo que está a su paso. Algunas cosas se quedarán en pie, algo dañadas, pero seguirán vivas. Otras tendrán menos suerte. A diferencia del tsunami que destrozó la costa chilena el 27 de febrero del 2010, esta vez sí sabemos que viene y tenemos alarmas sonando. Son pequeñas señales, las primeras olas del maremoto en llegar a la costa. Podemos mirar otra industria y los efectos del tsunami digital. La declaración de quiebra de Blockbuster en septiembre de 2010 (la famosa cadena de arriendo de películas) en EE.UU. fue un gran hito y es un ejemplo claro de los cambios de comportamiento del consumidor. Imagínese que hace solo pocos años atrás para ver una película en casa el fin de semana uno tenía que salir, manejar al videoclub, rogar para que queden copias disponibles del estreno del mes, hacer cola, pagar y volver. Luego tenías que volver a entregarla y si llegabas tarde te cobraban multa. Suena tan lejano porque hoy lo digital es mucho más simple y simplemente desapareció de nuestro lenguaje el término “copias disponibles”. Si quieres pagar tienes un Netflix en donde tienes mucho que ver con un click y si no quieres pagar y tienes paciencia para más clicks siempre hay una web con un torrent esperando por ti. Un dato interesante es que Netflix enviaba DVDs a tu casa, pero fueron más rápidos en prepararse para el tsunamidigital. Películas y series recién estrenadas están disponibles gratis en la web. Hoy lo mismo ocurre con la música y los libros. Si dejamos de lado los ingresos de las editoriales de papel y miramos un poco el otro lado de la moneda, nos encontramos con muchísimos más libros que se publican al año (de acuerdo a los registros de ISBN en EE.UU.), con más autores que se autopublican (la explosiva aparición de los autopublicados que ya no necesitan esperar por una editorial para ver su libro en tiendas), el surgimiento de más editoriales (por muy pequeñas que sean), y los más importante, más personas leyendo. Mis alumnos en la universidad me hablan de carpetas dropbox compartidas con miles de libros en EPUB, el marido de una amiga me dice que está leyendo más y me muestra la nueva página web para descargar EPUBs gratis, donde están todos los estrenos de las editoriales transnacionales. Todos. Llevamos sólo pocos años del siglo XXI y ya tenemos una señal clara. En este siglo los lectores acceden a miles de libros. La democratización del acceso a la lectura es lo que va reducir en el largo plazo la desigualdad en nuestra sociedad. Sin importar en la ciudad en que te encuentres, los ebooks que vemos en internet son los mismos para todos. Para un provinciano como yo es un gran golpe. Las olas del tsunami digital se formaron hace más de 10 años, están creciendo y avanzando lentamente. Puede tomar asiento frente al mar y ver cómo llegan. Lo que es yo, seguiré aprendiendo a surfear. Javier Sepúlveda Hales, Director General de Ebooks Patagonia (Publicado en diario El Mostrador el sábado 22 de marzo 2014)

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Cómo descargar y leer un ebook?

Cómo descargar y leer un ebook con protección de derecho de autor?  El DRM de Adobe es el más difundido en el mundo. DRM viene de las palabras en inglés Digital Rights Management. Acá los pasos para leer un ebook comprado en una tienda con DRM de Adobe. Una vez que has comprado tu ebook con protección de derecho de autor debes abrirlo desde Adobe Digital Editions y desde ahí llevarlo a tus lectores electrónicos. Los simples pasos a continuación:   1.-) Descarga Adobe Digital Editions, programa gratuito para adminstrar tu biblioteca de ebooks. Crea tu ID en Adobe y podrás cargar tus ebooks en 6 dispositivos electrónicos de lectura.   2.-) Compra tu ebook en www.ebookspatagonia.com, descargarás un archivo “URLLink.acsm”y elije abrir con Adobe Digital Editions. Aparecerá inmediatamente en tu biblioteca de este programa listo para ser leído.   3.-) Conecta tu lector electrónico a tu computador y autorízalo para sincronizar tus ebooks. Arrastra tu ebooks desde la biblioteca de Adobe Digital Editions hasta el icono de tu dispositivo que aparecerá en la barra lateral izquierda de este programa. Ya estás listo!   Ve este video tutorial: http://www.youtube.com/watch?v=1U70yt_4jrU  

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El futuro del libro: un contenido, dos formatos

El futuro del libro: un contenido, dos formatos   El libro electrónico está desatando pasiones por todos lados, que va a matar al libro, que va a terminar con las librerías, que las personas dejarán de leer, que se acabarán las editoriales, que qué sucederá con las bibliotecas… es la clásica postura de defensa ante lo desconocido que, la verdad, ya no lo es tanto. A mediados de este año la “Association of American Publishers” reveló que en EE.UU. las ventas de ebooks en el primer trimestre superaron a los libros de papel en $US 50 millones y crecieron 28% respecto al mismo periodo del 2011. Este dato duro recorrió el mundo y muchos tomaron posiciones. Los enamorados del libro de papel ven al libro electrónico como una amenaza que llegó a terminar con su vida. El argumento fuerte es que el placer de dar vueltas sus páginas, su textura, su peculiar olor, el objeto que decora sus estantes, jamás podrá ser igualado por un libro electrónico. Estoy totalmente de acuerdo que un libro electrónico no es lo mismo que uno de papel. Personalmente prefiero los digitales porque tengo un eReader liviano que llevo a todas partes, en donde cargo una novela que pesa como un ladrillo en papel y otros libros más, agrando la letra para leer cómodamente y siempre se acuerda donde quedé. Hay varios beneficios más para los que nos gusta leer (precios más bajos, inmediatez de la compra, etc.) pero qué sucede con los actores de la industria? Lo digital nivela la cancha y cambia las reglas del juego. Los editores de libros se transformarán en editores de contenido. Hoy una editorial pequeña debe invertir en un tiraje de ejemplares suficiente para abarcar todas las librerías y enviar libros al extranjero si tiene un público fuera del país. Con los libros electrónicos la misma editorial puede manejar sus recursos e imprimir menos y editar más libros que distribuirá digitalmente de manera global. Un autor puede saltarse el tormentoso recorrido de ir por editorial tras editorial con su manuscrito bajo el brazo y autopublicarse. Sólo debe contratar servicios editoriales para la edición, diagramación digital y distribución global de su ebook. En resumen, beneficios para los que leen, para las editoriales pequeñas y para los nuevos autores. Para editoriales grandes y autores famosos pueden no ser tan evidentes los beneficios de este formato. Pero a nivel global, ¿será una batalla entre ecologistas, románticos del papel y tecnológicos?, ¿un formato hará desaparecer al otro? Quizás no da para tanto. En la música se han dado la obsolescencia tecnológica y la convivencia de formatos. Al cassette se lo llevó el viento que nos trajo el CD, luego apareció el Mp3 y toda la revolución digital. El CD de audio y el Mp3 son dos formatos que conviven amigablemente mientras el formato cassette desapareció. La convivencia de formatos la creamos las personas. El libro de papel no va a desaparecer nunca, convivirá sanamente con el ebook. Al menos hasta que queden tan pocos árboles que  cortar uno sea tan caro que un libro de papel será un lujo de unos pocos. Lo único que está claro es que el libro electrónico llegó para quedarse.

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